Nuestros Lineamientos

Nuestros lineamientos políticos, éticos y morales están basados en los principios de igualdad, reciprocidad entre humanos y no-humanos, en la búsqueda del equilibro entre los ecosistemas del cual la humanidad es parte, de los Derechos Humanos, de autogobierno y la autodeterminación de los Pueblos. 

Reconocemos los desafíos que como humanidad enfrentamos, entre ellos la crisis climática y ecológica, la desigualdad multidimensional entre las relaciones humanas, la desacreditación de los Derechos Humanos ante el avance de las agendas fascistas y ultraderechistas, la crisis de acceso a la vivienda, los abusos por parte de maquinarias civiles y estatales, el individualismo, la falta de democracia y la tendencia hacia la acumulación de poder y capital. 

El principio de igualdad se comprende como un sistema de valores sociales que permite reconocernos como iguales, no solo en la mera Ley, sino además, en la construcción de lo social. La epistemología que nos permite realizar crítica y autocrítica es la teoría feminista interseccional. Esto significa que no solo reconocemos la igualdad en términos de género, sino además, en términos de raza, etnia, ciudadanía, edad, condición física y mental, etc. De ahí, el carácter decolonial de este espacio.

Por consiguiente, creemos en la distribución equitativa de los recursos, en el reconocimiento del valor del trabajo por sobre la explotación de personas, la extracción de plusvalor del trabajo ajeno y de los aparatos ideológicos con que el capitalismo ha transformado la racionalidad en un sistema de acumulación.  

Sin embargo, entendemos que dicha racionalidad instrumental a la acumulación es responsable de las explotación de toda forma de vida a nivel planetario, no solo de la humana. Por el contrario, nuestra ética se basa en los principios de reciprocidad bajo el concepto del Buen Vivir, término andino y decolonial que no solo supera la idea capitalista del “Vivir mejor” (paradigma líneal de extracción sin límites de los recursos para el uso de algunos pocos), sino más bien, la sabiduría de encontrar el equilibrio entre lo que se toma y lo que se entrega, de manera circular. Una dimensión que reconoce que somos únicos e irrepetibles, pero a la vez, parte de un colectivo vivo entre humanos y no humanos, en el cual transformamos y somos transformados constantemente. 

Scroll al inicio